Cónyuge puede atacar efectos de mandato que busca ocultar bienes de la sociedad


Mayo 26, 2016

El carácter de pertenencia de un bien a la sociedad conyugal no se define por la época de adquisición, sino por la de la causa o título , indicó la Corte Suprema.

El cónyuge que resulta afectado por los efectos de un mandato cuyo fin es ocultar los bienes que hacen parte de la sociedad conyugal puede reclamar el cumplimiento del encargo, es decir, la transferencia de los bienes al mandante o a un tercero, para componer la verdadera masa susceptible de distribución.

Así lo concluyó la Corte Suprema de Justicia, en sentencia del pasado 22 de abril, al resolver una controversia sobre los alcances de la encomienda y la recuperación de lo que, a pesar de pertenecer al mandante, está a nombre de otra persona.

En este caso, es necesario tener en cuenta lo previsto en el artículo 1792 del Código Civil, según el cual el bien adquirido durante la vigencia de la sociedad conyugal, cuya causa o título de adquisición sea anterior a su conformación, no le pertenece a ella.

Así mismo, lo señalo en el artículo 1793 de la misma normativa, que indican que hacen parte de la sociedad los bienes que debieron adquirirse durante su vigencia por uno de los cónyuges y que, por no haberse tenido noticias o haberse embolatado injustamente su adquisición, ingresaron al patrimonio después de disuelto el vínculo conyugal.

Disposición libre de bienes

Situación distinta se presenta cuando, como lo consagra el artículo 1º de la Ley 28 de 1932, durante la vigencia de la sociedad, cada esposo administra y dispone libremente tanto de los bienes que pertenecían al momento de formalizar el vinculo, como de los que hubieran adquirido, sin que su compañero tenga margen de discusión en las decisiones al respecto.

Sin, embargo, en este evento, la misma norma indica que, a la disolución del matrimonio o en cualquier caso en que deba liquidarse la sociedad, se considerará su subsistencia desde que se celebró el acto solemne y, en consecuencia, se procederá a su liquidación.

De esta manera, indicó el alto tribunal, si existe asuntos pendientes o latentes al momento de celebrarse el matrimonio, estos no tienen incidencia en la sociedad conyugal que inicia. Por el contrario, si los hechos que incrementan el patrimonio de uno de los cónyuges suceden con posterioridad al mismo, nada obsta para que una vez disuelta e, incluso, liquidada la sociedad, se reclame la participación correspondiente, si se adelantan los tramites para su obtención con resultados favorables.

Si existen asuntos pendientes al momento de celebrar el matrimonio, estos no tienen incidencia en la sociedad conyugal que inicia.

De acuerdo con su jurisprudencia, la Sala recordó que el carácter de pertenencia a la sociedad de un bien no se define por la época de la adquisición, sino por aquella en que se genera la causa o el título que la produce.

En el caso bajo análisis, la Corte concluyó que uno de los cónyuges celebró varias transacciones mercantiles durante el matrimonio, las cuales tenían vigencia al momento de la disolución de la sociedad conyugal, lo que permitía desenmascararlas de velo del mandato oculto.