Unifican jurisprudencia sobre reconocimiento de enriquecimiento sin causa


Mayo 26, 2016

La Sección Tercera del Consejo de Estado unificó su criterio sobre el enriquecimiento sin causa de la administración por servicios, obras o bienes adquiridos para su beneficio sin que medie un contrato.

En criterio del alto tribunal, quienes pretendan intervenir en la celebración de un contrato estatal deben acatar la exigencia legal de que el acuerdo de voluntades esté escrito para su perfeccionamiento, sin que sea admisible ignorar tal condición como excusa para su inobservancia. El fallo, radicado con el número 73001233100020000307501, tuvo dos salvamentos de voto.

Por regla general, sin contrato previo, no se puede alegar enriquecimiento para reclamar pagos a la administración, recordó el Consejo de Estado.

Ante la ambigüedad e inseguridad sobre el enriquecimiento sin causa de la administración por servicios, obras o bienes adquiridos para su beneficio sin que medie un contrato, la Sección Tercera del Consejo de Estado unificó su jurisprudencia aplicable a este tipo de asuntos.

En primer lugar, precisó que por regla general, el enriquecimiento sin causa y, en consecuencia, la actio de in rem verso no pueden ser invocados para reclamar el pago en los eventos descritos sin la previa celebración de un contrato estatal que los justifique. Lo anterior obedece a que dicha acción requiere, entre otros requisitos, que con ella no se pretenda desconocer o contrariar una norma imperativa.

El alto tribunal recordó que conforme con los artículos 37 y 41 de la Ley 80 de 1993, los contratos estatales son solemnes, pues su perfeccionamiento exige que sean escritos, con excepción de ciertos eventos de urgencia manifiesta en los que el contrato se torna consensual.

En consecuencia, la postura adoptada en esta unificación jurisprudencial apunta a que todos los que pretendan intervenir en la celebración de un contrato estatal tienen el deber de acatar la exigencia legal del escrito para perfeccionarlo sin que sea admisible ignorar tal condición como excusa para su inobservancia.

El Consejo aclaró que esta posición no implica que el enriquecimiento sin causa no proceda en eventos diferentes al pago de obras o servicios que se hayan ejecutado en favor de la administración sin contrato alguno o al margen de este.

En cuanto a la acción pertinente, el alto tribunal precisó que se trata de la reparación directa. Para llegar a este punto, tuvo en cuenta que el enriquecimiento sin causa constituye básicamente una pretensión y que la autonomía de la actio de in rem verso "se relaciona con la causa del enriquecimiento y no con la vía procesal adecuada para enrutarla."

La alta corporación admitió hipótesis en las que la actio de in rem verso procede sin que medie contrato alguno. Sin embargo, insistió en que estas posibilidades son de carácter excepcional y, por consiguiente, de interpretación y aplicación restrictiva.

La primera excepción sobreviene cuando la entidad pública, sin participación o culpa del particular afectado, impone la ejecución de prestaciones o el suministro de bienes o servicios en su beneficio por fuera del marco de la contratación estatal.

De otro lado, la sección consideró los casos en que resulta urgente y necesario adquirir bienes, solicitar servicios o suministros u ordenar obras para evitar una amenaza o una lesión inminente e irreversible al derecho a la salud.

Finalmente, la actio de in rem verso procederá cuando es necesario declarar una situación de urgencia manifiesta, pero la administración omite tal declaratoria y obtiene el beneficio del particular sin contrato escrito.