¿POR QUÉ SERGIO FAJARDO ES LA MEJOR OPCIÓN PRESIDENCIAL PARA COLOMBIA?

Mayo 20, 2018

Por estos días, donde abundan las predicciones electorales en forma de encuestas contratadas por los mismos grupos económicos que han detentado el poder en Colombia desde que tengo uso de razón. Y una tempestad inusitada de mediciones que de un tiempo acá viene realizando la empresa Cifras y Conceptos, presidida por el politólogo César Caballero, reconocido militante del Partido Liberal y cercano al actual gobierno donde participaron tanto Iván Duque como German Vargas Lleras, quien aupado en un modelo de pronóstico electoral probabilístico (que sólo él entiende cómo funciona), coloca a sus dos entrañables copartidarios en segunda vuelta. He resuelto hacer este análisis absolutamente despojado de las tendencias que pretenden señalarnos los medios de comunicación, con el fin de moldear nuestras preferencias en el certamen electoral que se aproxima.

Para ello, voy a anunciar desde ya que mi voto en las elecciones del 27 de mayo de 2018 va a ser también un voto de confianza hacia un candidato que para mí reúne todas las condiciones de liderazgo que necesita un país como el nuestro, que entra a una etapa de postconflicto bastante resquebrajado y, por ende, es imprescindible reconducirlo por la senda de la reconciliación y el perdón entre todos los colombianos.

Un candidato de centro, pero abierto a las confluencias políticas e ideológicas con sectores de izquierda y de derecha, así estén incluso en los extremos de ambas orillas. La idea es que todos ellos vayan aproximándose hacia el centro, pues es desde allí donde las distancias se acortan hacia cualquier rumbo que deba adoptarse en cualquier política pública que sea menester desarrollar en el futuro, en beneficio de una población sedienta de justicia social y equidad.

Un candidato que no genere miedos, disensos ni reticencias en ningún sector ni estamento de la sociedad. Que pueda tender puentes y caminos de entendimiento y trabajo conjunto con todos ellos. Y que dicha estrategia pueda redundar en altos niveles de gobernabilidad, que es lo que hoy el país reclama para sacar adelante la agenda del postconflicto.

Un candidato que conozca la pedagogía y vea en la educación y el desarrollo científico, uno de los motores principales para el crecimiento económico. Que esté decidido a apostarle a este importante sector, con mesura y propuestas aterrizadas y razonables, que sean realizables sin poner en riesgo las finanzas públicas.

Un candidato que tenga claro que el principal flagelo que hoy agobia a la Nación es la corrupción en todos los niveles de los ámbitos público y privado, la cual ha venido socavando el futuro de las nuevas generaciones y degradando la consistencia moral de los colombianos. Ello fruto de la proliferación de una cultura mafiosa que debemos erradicar de tajo si pretendemos enrutarnos hacia el progreso, sin necesidad de caer en la disyuntiva estéril de socialismo o capitalismo. Y ese cometido solo lo encarna un candidato, quizá el que está rodeado del mejor equipo, porque también hay que decirlo claramente, el mejor equipo para conducir los destinos de la patria solo lo tiene él y nadie más.

Y es que nadie puede dudar de la estructura moral y ética y de la inteligencia de Antanas Mockus, Jorge Enrique Robledo, Antonio Navarro y Claudia López, que se han destacado a través de sus carreras públicas como los mejores, sin tacha alguna de corrupción que los circunde hasta el momento. Y eso es prenda de garantía para cualquier gran emprendimiento que se pretenda realizar, y conducir la agenda del postconflicto para construir sobre lo construido y mejorar lo que hay, es quizá el emprendimiento más encomiable que tiene hoy el país.

Lo que ven muchos como su mayor debilidad, yo lo veo como su mayor fortaleza y el atractivo más grande que puede ostentar un candidato presidencial en Colombia, su independencia y autonomía, inclusive, de corrientes ideológicas, lo cual, de contera, lo sustrae de la posibilidad de caer en la oscuridad de los fundamentalismos que tanto daño le han hecho al mundo.

Mi voto va a ser por Sergio Fajardo, porque siento que encarna los anhelos de una sociedad que está hastiada de los odios y las retaliaciones por motivos de credos religiosos, políticos e ideológicos, y recelosa de los discursos veintejulieros que rememoran personajes nefastos en la historia más reciente de Latinoamérica. Y porque es además, entre los que puntean las encuestas, el único que se muestra sincero y honesto, hasta con lo que sabe y con lo que ignora, y eso lo hace ver más humano que el resto, más nadie puede dudar de su inteligencia y su capacidad como gestor de lo público, y lo ha demostrado en toda su carrera política, como alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, así como en su vida académica, pues no olvidaré a pesar de sus ambages ante los medios, que es el único candidato que ha obtenido un doctorado, nada más ni nada menos que en matemáticas, algo que de entrada lo pone para mí un escalón por encima del resto en cuanto a capacidades intelectuales.

Y si a eso le agregamos que es el único que no ha mentido respecto a sus credenciales académicas y experiencia profesional, de entre los candidatos que hoy puntean las encuestas, definitivamente no hay mejor opción que Sergio Fajardo para ocupar el cargo más importante del país a partir del próximo 7 de agosto, y por eso invito a todos los colombianos a apoyarlo masivamente en las urnas sin miedo y totalmente convencidos de que será el presidente de todos y para todos.